Buenas noches,
Tal y como comenté en la entrada anterior, en el Blog van a aparecer una serie de aplicaciones web (gratuitas y sencillas) que nos permitirán formarnos e informarnos, al mismo tiempo.
Yo ya he podido comprobar de primera mano los resultados que ofrecen estas aplicaciones y les aseguro que no tienen desperdicio. Si ya de por sí, con cada una de las aplicaciones web que verán en el Blog, se pueden conseguir unos resultados geniales... ¿Se imaginan el resultado que puede generar un trabajo donde se fusionen todas?
Yo, sí.
El punto de partida está precisamente en imaginar, personalmente pienso que hay muy pocas cosas que sean más poderosas que la imaginación; sobretodo si eres niño. Pero en este caso (contradiciendo a Saint-Exupéry): Lo esencial no es invisible a los ojos; hay algo más poderoso: la Realidad. Una realidad que se nutre y enriquece de nosotros, con nosotros y para nosotros. Una realidad en la que el uso conjunto de estas aplicaciones nos abren una puerta alternativa hacia lo extraordinario del saber, porque: ¿Por qué conformarnos con lo que ya conocemos y mantenernos anclados? La vida es una experiencia y un proceso de crecimiento (intelectual, emocional, personal, etc.), por ello, les invito a que crezcan con nosotros en esta alternativa a lo convencional, aburrido...
Todavía no pueden entenderlo del todo porque no saben ni siquiera el nombre de las otras aplicaciones web (y no se los voy a adelantar), pero les puedo asegurar que cuando conozcan el resultado final, les HIPER-gustará y me da en la nariz que... se animarán a experimentar.
Me despido ya, pero antes me gustaría que leyesen lo siguiente (una reflexión, en mi opinión, abrumadora, aplastante):
"SI YO FUERA EL MISNISTRO WERT"
Si por una de esas cosas del destino —que es muy caprichoso— yo fuera el ministro Wert, tendría que hacer varias cosas. Todas ellas urgentes. Me preguntaría cómo puede ser que me nieguen el saludo en las entregas de premios y que, encima, lo hagan tíos sensatos y profesionales como Juan Antonio Bayona. El alegato del director en San Sebastián, por una educación de calidad para todos, fue de quitarse el sombrero. Y Wert, detrás, con su sonrisilla, su mueca del legislador incomprendido. Y venga a aguantar chorreos, pitadas, broncas...
Nadie está contento con Wert. Ningún colectivo de la educación y la cultura. Yo creo que no le gusta ni a Mariano (el presidente que esquivaba los problemas). Su 21 por ciento de IVA, por ejemplo, ha sido la guillotina del sector del espectáculo cultural. El más caro de Europa. Se ha demostrado que no ha funcionado, pero, políticamente, no piensa rectificar. Vergonzoso. La derecha siempre ha considerado la cultura como una amenaza, por eso han puesto un guardián manostijeras, un vigilante, un villano de pacotilla. Un hombre que se pregunta continuamente dónde está el problema. Cuando te lo preguntas tanto, cuando no lo sabes, es que el problema eres tú. Si yo fuera el ministro Wert, tomaría una última decisión que aligeraría tanta presión: dimitiría.
(Andreu Buenafuente).
¡Saluditos y hasta pronto!